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Marcas icónicas como Disney y Coca-Cola se han percatado, desde hace tiempo del poder de la historia de su marca para construir una conexión con su audiencia. Empresas como Apple poseen historias de marca que son legendarias.

¿Cuál es la importancia de una historia? Una historia de este tipo crea ese sentimiento de confianza que los clientes anhelan. Son una herramienta poderosa en la comunicación humana. Las investigaciones indican que el cerebro humano responde al poder descriptivo de las historias de manera muy impactante, influyendo tanto en la corteza sensorial como en la motora.

Los investigadores de Princeton usan la metáfora del espejo para hablar de este efecto nervioso, el cual asocian con el acoplamiento neuronal. Refieren que «la actividad cerebral del oyente refleja la actividad del hablante». El acoplamiento neuronal exitoso produce una mayor comprensión, entendimiento, anticipación y receptividad.

El efecto neto de la comprensión, entendimiento, anticipación y receptividad es la confianza. Al contar una historia y conectarse con el lector, un narrador puede realmente generar confianza en el lector. Entonces, es claro que lograr que tu empresa cuente una historia le produce al potencial cliente un sentido de confianza y familiaridad que se traduce en compromiso y ventas.

Pero es importante recordar que las historias de marca no son materiales de marketing. No son anuncios, y no son argumentos de venta. Las historias de marca deben ser contadas con la persona de la marca y la personalidad de su dueño en el centro del escenario. Las historias aburridas no atraerán y retendrán a los lectores, pero las historias llenas de personalidad sí.

En otras palabras, tu historia no está dominada por una figura divina que domina la leyenda e infunde vida y poder a la empresa. En cambio, tu historia está inspirada por la presencia de personas que participan, crean, conectan y desarrollan la saga de crecimiento y éxito.

La personalidad impulsa la historia. Pero la historia no es una biografía de un individuo. Es la evolución de una entidad contada con personalidad. Las personas tienden a confiar en otras personas. La razón principal por la que tu historia debe ser impulsada por la personalidad es para que proporcione alguien real en quien los clientes puedan confiar.

Debe ser una historia con una estructura bastante simple. Planteas un problema, consigues la solución y logras el éxito. Eso es todo. Si tratamos de empacar más cosas en la historia, tendemos a perder el impulso que es parte integral del éxito.

Cada historia tiene un principio, un medio y un final. Esto es lo que buscan tus potenciales clientes. Qué demuestres en pocas palabras el problema que enfrentaste, tu manera de solucionarlo y, luego, cómo disfrutaste del éxito que esto trajo consigo.

No se supone que sea un final que represente el final del camino. Debería sugerir el comienzo del éxito y la continuación. Por esto es importante la simplicidad del relato. Para crear este relato, puede ser útil que te preguntes “¿Por qué existe mi negocio?”

La respuesta a esta pregunta debería ser una historia. Una respuesta como «para hacer dinero» es miope. Tu negocio podría estar haciendo dinero. Eso está bien. ¿Pero por qué existe tu marca? ¿Cuál es la razón? La respuesta a esto te dará una buena idea sobre la historia de tu marca.

En su esencia, una historia no es realmente sobre la compañía. La compañía es la construcción, pero el objetivo de la historia es crear una conexión con sus clientes. Cuenta tu historia de tal manera que le digas al mundo que te relacionas con él, que lo entiendes, que eres como él. Esto le hará confiar en ti y en tu empresa.

La historia de la marca comunica el cliente ideal para ti, ese que te necesita y que se siente identificado contigo y con lo que haces. Preocúpate por el sentimiento y la naturalidad de tu relato, porque un cliente que se involucra con tu historia es un cliente que está dispuesto a comprar lo que ofreces.