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El Neuroliderazgo es un concepto relativamente nuevo, el cual se encarga de buscar una alternativa para un liderazgo efectivo. Básicamente, trata de entender el funcionamiento del cerebro, y trabajar con las respuestas innatas del ser humano. Al minimizar la respuesta a la amenaza en la parte primitiva de nuestro cerebro llamada amígdala, se consigue un desempeño mucho más eficaz por parte del trabajador.

Aparentemente, según estudios realizados por neurocientíficos que han buscado sentar las bases del Neuroliderazgo, cuando los gerentes dan una retroalimentación negativa o se comunican de manera ineficaz, se activa en la persona que la recibe, la parte del cerebro que se ocupa de la lucha de huida.  Cuanto más se siente amenazada la persona que recibe la retroalimentación, más aumenta el cortisol en su cerebro y disminuye la dopamina.  Esto lleva a la pérdida de compromiso y motivación.  Así, el objetivo es crear un entorno seguro donde se minimice la respuesta a la amenaza.

Implementa el Neuroliderazgo

Uno de los primeros pasos que debes seguir si deseas implementar el Neuroliderazgo a tu empresa, sería incentivar siempre la mentalidad de crecimiento.

La mentalidad de crecimiento consiste en mirar a la gente a través de una lente de potencial.  Creer que todo el mundo puede mejorar.  Mientras una mentalidad fija se basa en boxear con alguien y asumir la visión de que nunca puede mejorar, la mentalidad de crecimiento impulsa a las personas a mejorar cada dia. La neurociencia ha descubierto recientemente que nuestro cerebro es altamente plástico.  Se pueden aprender nuevos comportamientos y las conexiones neuronales pueden ser renovadas a cualquier edad.

Esto mismo viene ligado con el lenguaje que utilices para referirte a ellos, a sus habilidades o a sus capacidades. El efecto de decirle «Supongo que no eres bueno en cosas técnicas», puede ser totalmente ineficaz y muy distinto a decir «Parece que estás en un viaje para desarrollar estas habilidades técnicas». Esta manera de recordarle a tus empleados que siempre pueden mejorar permitirá que se sientan animados a intentarlo.

Es importante que tengas en cuenta que la amenaza es una emoción mucho más fuerte que la recompensa.  Los comentarios negativos nos hacen infelices y a veces pueden tardar semanas en superarse.  Estos se encuentran en la corteza prefrontal, el mismo lugar del cerebro que se cierra cuando estamos bajo amenaza y nuestro cortisol se eleva.  Así que cuando un miembro de su equipo se siente amenazado por la forma en que se comunica con él, su primitivo cerebro emocional hará todo lo posible para protegerlo y puede apagarse y volverse menos productivo.  Por lo tanto, si estamos teniendo una conversación con alguien, queremos minimizar la amenaza y alejarlo del peligro y acercarlo a la recompensa.

Transmite el mensaje

Por último, debes entender el poder de un mensaje y una idea, más de que un discurso. Quizás tus empleados no recuerden todo lo que les dijeron hace cinco años cuando entraron a tu empresa, pero si pueden recordar una idea que les llamó la atención y les hizo pensar en ella.

La perspicacia se queda en el cerebro y es muy importante cuando se conduce.  En lugar de decir, usa preguntas transformadoras para ayudar a la gente a tener su propia visión.  Las preguntas provocan un verdadero cambio de comportamiento.  Deja que la otra persona se apropie de la idea haciendo las preguntas correctas.  Consigue que la gente reflexione sobre el futuro y cree sus propias soluciones.  Las buenas preguntas generan una poderosa perspicacia y dan a la gente la autonomía para tener elección y poder sobre lo que realmente quieren.

Como líder es vital entender la forma en que el cerebro reacciona a la amenaza y cómo minimizarla a través de una comunicación efectiva.  Como resultado, obtendrás más compromiso de los miembros del equipo y creará un entorno que fomente el crecimiento y el cambio positivo, y esto se notará, sin duda alguna, en el desempeño de tu negocio como un todo.