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El miedo puede cambiar tu historia, el miedo puede paralizarte o puedes utilizarlo como plataforma, de ti depende. El año 2020 ha marcado para la humanidad un antes y un después, ha estado cargado de retos y desafíos. Nosotros como seres humanos imperfectos hemos sido afectados, y el miedo puede ser un factor determinante. Sin embargo, debemos reconocer que ha sido un año colmado de aprendizaje. En este periodo nos hemos dado cuenta realmente de la valía de la naturaleza, de lo vulnerables que somos como raza humana y de que los afectos son algo casi que sagrado y mágico.

Muchas personas han perdido sus seres queridos sin ni siquiera la posibilidad de acompañarlos en una despedida. Son muchos los abuelos que no han podido tener el más mínimo roce con sus nietos. También las familias que se han desmembrado, en fin, de verdad se nos puso chiquita la vida y tuvimos que reaprender nuestros quehaceres cotidianos.

Dábamos todo por sentado, que equivocados estábamos en nuestras apreciaciones más básicas. Pero como todo aprendizaje, significó un sin fin de retos para sobrevivir. En ese sentido se fueron abriendo ventanas a hombres y mujeres trabajadores que debían emprender y reinventarse para poder seguir sosteniendo sus hogares.

Los cambios no siempre son malos, deja el miedo

Algunas empresas y fuentes de trabajo tuvieron que cambiar de funcionamiento para no perecer.  El teletrabajo se convirtió en el pan nuestro de cada día. Los hogares se convirtieron en oficinas y en aulas virtuales.  Plataformas como zoom se hicieron famosas y nos acostumbramos a vernos a través de pantallas sin esencia emocional ninguna.

No ha sido fácil este redescubrirnos, pero hemos aprendido a valorar sustancialmente a nuestros afectos. El abrazo, la palmada de espalda o un beso en la mejilla a modo de agradecimiento, desaparecieron de nuestro quehacer cotidiano y significó dolorosamente percibir lo importante que esas demostraciones de afecto significaban en nuestras vidas.

Así pues, esta nueva realidad significó para muchos ver el miedo como trampolín, pues si no lo hacíamos así, nuestra propia existencia se ponía en juego. Los nuevos emprendimientos saltaron a la palestra para encarar la realidad presente y efectivizar nuestros sueños y expectativas. Recopilamos y reseñamos tres historias de experiencias valiosas que pueden inspirarnos y darnos una lección valiosa sobre cómo configurar el momento para atrevernos a emprender y convertir el miedo en la emoción perfecta para hacerlo.

Evolucionando para avanzar

Tal como expresábamos anteriormente el teletrabajo llegó para quedarse, evolucionando técnica y tecnológicamente para crecer. Así fue el caso de una empresa de Gestión cultural creada en el 2015 que sorteó la recesión descubriendo una nueva unidad de negocios, comenzando a enfocarse en cursos online bajo la plataforma Zoom, cambiando completamente su target y su accionar para no perecer.

Para lograr avanzar, necesitaron cerrar filas y convertir el miedo en combustible para su crecimiento.

Escuchar la retroalimentación

La imprevista situación mundial originó rápidas e imprevistas actuaciones, había que sortear la falta de demanda en casi todo, él que no se adaptaba, a estos cambios vertiginosos tendía a perecer.

Esta segunda historia es la de una empresa de textiles y gastronomía, tenía casi una década funcionando, vendiendo uniformes para centros hospitalarios y para eventos de gastronomía, de forma personalizada. Cuando este mundo mermo su accionar sustancialmente, esta empresa tuvo que replegarse.

¿Cómo actuó? Escucho y se retroalimentó de sus propios clientes. Así pues, decidieron emprender en la elaboración de barbijos o tapa bocas, perfeccionando cada detalle en cada nueva producción. Sus tapabocas cada vez más, no sólo eran innovadores en el cuidado de la salud, sino que sus diseños sobrios e impecables y personalizados llamaron la atención de un público cada vez más exigente. Telas transpirables, frescas, modelos anatómicos con triple filtro de seguridad hicieron de este instrumento, ventas masivas y un desarrollo de inmejorable calidad.

Los actos de solidaridad no quedaron atrás, al contrario, esta empresa ha llegado a realizar donaciones masivas a centros hospitalarios.

Tiempos de creación y preparación

Existen historias realmente inspiradoras, esfuerzos maravillosos que han servido de inspiración, es el caso de una mujer maravillosa que mientras estudiaba en la universidad se le ocurrió una idea brillante, comenzó ofreciendo tratamientos cosmetológicos desde un simple bronceado, hasta manicure, pedicura y cortes de cabello, todo a domicilio. Hoy por hoy ha triunfado, la gente la contrata y ha dado trabajo a otros profesionales de esta área, pues el hacer estos servicios a domicilio no sólo significa seguridad para la clientela, sino que se minimiza los riesgos de contagios, siempre y cuando se cumpla responsablemente con las medidas de bioseguridad pautadas.

Esta maravillosa emprendedora, ha desarrollado una estrategia de venta de productos de cuidado personal vía redes sociales, compatible con los servicios que presta, su creatividad y motivación la han convertido en una excelente emprendedora.

Estas historias inspiradoras nos hacen afirmar que somos una raza privilegiada, que somos capaces de enfrentar los embates que nos ha colocado esta nueva realidad. Que todo está en valorar positivamente cada segundo de vida que tenemos, que en la inmediatez del segundo todo puede cambiar. Que depende del enfoque que demos a nuestras realidades el proyectar nuestro futuro. Veamos el miedo de esta particular circunstancia como trampolín de avance.