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Lograr hacer las tareas trae una gran sensación de logro, pero también puede ser abrumador si la labor parece insuperable. A veces, los días no parecen lo suficientemente largos para hacer todo lo que queremos hacer. Cuando eso sucede, la preocupación puede aparecer, ¡pero no tiene por qué!

Puedes hacer más de lo que nunca pensaste que era posible, y en menos tiempo también, ¡dándote tiempo para relajarte y disfrutar realmente de la vida!

Todo comienza con una sólida base de gestión y programación del tiempo. Si no eres un buen administrador del tiempo ahora mismo, puedes aprender a serlo. Sólo se necesita un poco de práctica y pronto estarás haciendo más y más cosas.

Cuando veas cuánto estás logrando, trabajarás aún más duro durante tus tiempos de trabajo, y disfrutarás más de esos tiempos de inactividad.

Estas estrategias de planificación te ayudarán a convertirte en una experta administradora de tu tiempo:

  1. Planifica tu vida para obtener el máximo beneficio. Puedes evitar las demoras y la presión de cumplir con una fecha límite organizando cada día y usando sólo un poco de autodisciplina para cumplir con tu horario.
    • Es de gran ayuda a dividir los objetivos en tareas más pequeños. Por ejemplo, ¿tienes una gran presentación en el trabajo dentro de dos semanas? No intentes realizarla la noche anterior a la fecha prevista. Comienza ahora. Trabajar sólo media hora cada día puede ayudarte a hacer esa presentación con tiempo de sobra.
    • Al planificar tu día de acuerdo a tus prioridades, puedes utilizar mejor el tiempo que de otra manera podrías haber perdido haciendo cosas improductivas, como ver la televisión o esperar a que el próximo evento de tu lista de tareas llegue a ti.
  1. No permitas que las dudas se interpongan en tu camino. Esa vocecita en el fondo de tu mente que te dice: «Es demasiado trabajo» o «No puedo hacerlo «, ¡no sabe de lo que está hablando!
    • Puedes lograr cualquier cosa que te propongas. Conserva ese pensamiento en tu mente mientras transcurre el día. Cuanto más lo pienses, o incluso lo digas en voz alta, más lo interiorizarás y lo creerás.
    • Cuando recuerdas todo lo que eres capaz de hacer, trabajarás más duro para lograr las recompensas de haber terminado el trabajo.
    • No importa la forma en que te recompensas, asegúrate de hacerlo regularmente. ¿Terminaste la presentación? ¡Tómate la noche libre y mira tú película favorita! Cualquier recompensa que funcione para ti es buena, siempre y cuando el trabajo esté hecho primero.
  1. Reconoce cuando te estás estresando y por qué. A veces, tratando de lograr un mayor rendimiento, te darás cuenta de que no estás teniendo el tiempo para ti mismo que esperabas. Cuando esto suceda, detente y reevalúa tu agenda.
    • ¿Estás siguiendo tu agenda? ¿Eres productivo durante tu horario de trabajo programado? ¿Estás cumpliendo tus objetivos? ¿Cómo puedes hacer cambios para tener más éxito?
    • ¿Te concentras y haces tu trabajo durante tus horas de trabajo? En caso contrario, puede que descubras que todavía tienes que trabajar cuando deberías estar relajado. Este es un círculo vicioso que te deja estresado, sin llegar a ninguna parte.
  1. Elimina tus factores de estrés mientras consigues relajarte. Piensa en lo siguiente cuando comiences tu día de trabajo:
    • Al concentrarte durante las horas de trabajo, completarás cada tarea mucho antes. Realiza las tareas más pesadas tan rápido como sea posible para tener más tiempo para las tareas agradables.
    • El horario de trabajo es sólo para trabajar, así que evita las distracciones. El teléfono sonando constantemente y otras interrupciones pueden impedirle realizar su trabajo. Desvía las llamadas a tu correo de voz y establece horarios de «no molestar». ¡Te sorprenderá la cantidad de trabajo que puedes hacer sin distracciones!
    • Si terminas tus tareas antes de tiempo, sigue trabajando hasta que finalice tu horario te trabajo. Tal vez puedas adelantar algún trabajo para el día siguiente. Estar un poco adelantado te da la flexibilidad de ocuparte de las emergencias inevitables sin perder productividad.
    • Reconoce cuando necesitas tomarte un descanso. Las personas no son máquinas, así que tu horario debería reflejar eso. Los tiempos de descanso realistas deberían ser parte hasta del horario más ocupado.

Planificando tu tiempo sabiamente, lograrás más objetivos y podrás disfrutar de los muchos beneficios de una verdadera relajación cuando termines. ¡Vale la pena el esfuerzo!