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Con el aumento de la competencia en el mundo digital y los algoritmos siempre cambiantes, que generalmente optan por recompensar a aquellos que cuentan con un mayor “engagement” con sus sus seguidores, cada vez es más importante ofrecer a tú público un contenido de calidad.

Sin embargo, crear un contenido original para compartir en los medios sociales de manera consistente requiere creatividad, dinero y una buena cantidad de tiempo.  Y aún así no hay garantía de que el contenido que crees realmente tenga la receptividad de tu  audiencia.

Para mantener a tu audiencia involucrada sin gastar todos tus recursos en la creación de fotos y videos originales, es extremadamente útil aprender a curar el contenido como un profesional.

La curación de contenido intenta recuperar todo aquello que otras empresas, personas u organizaciones pueda haber publicado y que pueda serte útil, sin perder el objetivo de tu marca.

El primer paso para conseguir un contenido de calidad a través de la curación es buscar la “proporción dorada” de contenido original y curado.  Qué porcentaje de tu contenido será original, y cuánto será curado desde otras cuentas.

Puede ser beneficioso calcular esta proporción por red.  Por ejemplo, podrías curar más contenido en Twitter que en Instagram. En general, no hay una sola respuesta a cuánto contenido deberías curar, sin embargo, algunas investigaciones sugieren que una combinación del 75% de contenido original y un 25% de contenido curado es una receta bastante efectiva.

El siguiente paso es crear algunas categorías o temas para el contenido que vas a curar.  De lo contrario, terminarás compartiendo el mismo contenido una y otra vez, lo cual se vuelve aburrido.

Hay algunas rutas diferentes que puedes tomar, dependiendo de tu marca.  Algunas compañías sólo comparten contenido estrictamente relacionado con su industria, otras se pueden permitir compartir contenido de áreas relacionadas a ella.

Una vez que sabes cuánto contenido vas a curar, y tus temas de interés, el siguiente paso es averiguar de dónde obtendrás el contenido.

Lo más importante que hay que tener en cuenta es la variedad.  Curar el contenido de una variedad de fuentes mantiene tu imagen fresca y también te da la oportunidad de construir relaciones con múltiples creadores de contenido.

Uno de los mayores beneficios de la curación de contenidos es que ahorra tiempo.  Y si quieres hacer el curado de contenidos aún más rápido, compartir, retwittear, pinear o rebloguear las publicaciones puede ser una gran opción para ti.  Prácticamente todas las grandes redes sociales tienen una forma de compartir rápidamente el contenido que alguien más ha publicado en su propio canal.

Una cosa que debes tomar en cuenta es la personalización de lo que compartas. La tarea no se reduce solamente a copiar y pegar. Debes buscar la interacción en cada publicación, sea curada u original. Compartir el contenido solo no hace que el público se sienta identificado. Debes buscar ofrecer contenido  fresco, interesante, acorde a tu marca y que anime a tus seguidores a interactuar contigo.

Por último, es importante revisar siempre los análisis de interacciones que las redes sociales te ofrecen. Puedes estar haciendo una gran cantidad de publicaciones y creer que tienen éxito, pero si no analizas cuáles funcionan mejor para tu público en particular, y te enfocas en trabajar en función a ello, puede que a largo plazo tus interacciones y la fidelidad de tus clientes se vea afectada.

Sin duda, la curación de contenido es una gran alternativa para variar las interacciones con tu público, y para ahorrar un tiempo que puedes aprovechar en otros aspectos de tu negocio.