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Delegar suena fácil, incluso puede parecer fácil, pero pasar la batuta de manera efectiva requiere mucha confianza, comunicación y coordinación.  Aún así, si aprendes a delegar, y lo haces bien, todos los miembros de tu equipo ganan. Como líder, delegar es importante porque ni puedes ni deberías hacerlo todo tú mismo.  Delegar da poder a tu equipo, crea confianza y ayuda al desarrollo profesional.  Y para los líderes, ayuda a aprender a identificar quién es el más adecuado para abordar las tareas o proyectos.

Por supuesto, delegar tareas puede aligerar tu carga de trabajo, pero según el Dr. Scott Williams, profesor de administración de la Universidad Estatal de Wright, delegar hace mucho más que simplemente quitar un peso de tus hombros.

Por un lado, las personas que trabajan para ti podrán desarrollar nuevas habilidades y adquirir conocimientos, lo que les prepara para tener más responsabilidades en el futuro. Esto hace de vital importancia escoger a la persona adecuada para el trabajo

Parte de ser un buen líder es entender las fortalezas, debilidades y preferencias de cada uno de tus empleados.  Si necesitas delegar una tarea que va a requerir mucha colaboración para completarla, no la delegues a alguien que le guste trabajar solo. Es mejor que se la asignes a alguien que este preparado para colaborar.

Dejar que la gente escoja las tareas que se le delegan es otra forma de crear confianza e inspirar compromiso en tu equipo. Si prefieres encargarte tú mismo de la selección de la persona adecuada, explícale por qué lo estás escogiendo para esa tarea.

Elige a la persona indicada

Cuando selecciones a las personas a las que delegarás, será muy motivador que ellas entiendan por qué están encargadas del proyecto y cómo esperas que esta tarea les ayude profesionalmente: ver las asignaciones como una oportunidad de crecer o desarrollar nuevas habilidades puede ser bastante bueno para su desempeño.

Por supuesto, debes tener especial cuidado en proporcionar la información básica e importante, necesaria para completar la tarea. En estos casos no se valen los rodeos: sé claro y directo.

Dile a los empleados cuáles son tus objetivos o los hitos que esperas alcanzar y déjalos que aborden el problema a su manera.  No busques la perfección, alguien más podría completar una tarea de manera diferente a la tuya.  Siempre y cuando obtenga el resultado que buscas, cualquier esfuerzo es completamente válido.

Si la tarea que estás designando requiere la utilización de una herramienta o programa en particular, asegúrate que la persona sabe utilizarla, o bien puede aprender en poco tiempo. Tienes que asegurarte de que la persona encargada de un trabajo o proyecto tiene las herramientas y recursos que necesita para tener éxito.

Una buena regla de entrenamiento es “yo hago, nosotros hacemos, tú haces”. Esto puede verse como decir, mírame hacer esto, luego hagámoslo juntos, y luego inténtalo tú. Esto es una manera de asegurarte de que la persona se siente guiada y luego le permites tomar el control, aumentando su confianza en ti.

Otra cosa importante que debes tomar en cuenta es que no basta con delegar y entregar la responsabilidad: es necesario también que la persona a cargo cuente con la autoridad y capacidad de decisión para tomar las riendas del proyecto. Dale libertad de manejo del proyecto y confía en que las cosas saldrán de la mejor manera posible.

Fomenta la toma de decisiones

Fomentar un ambiente y una cultura donde la gente se sienta capaz de tomar decisiones, hacer preguntas y tomar las medidas necesarias para completar el trabajo, puede ser vital para la realización de cada uno de los proyectos que delegues.

Por último, debes tener siempre presente la importancia de la retroalimentación. No hay nada peor que un gerente que delega algo a un empleado y luego culpa al empleado cuando algo sale mal.  No seas ese gerente. Tómate el tiempo de revisar el trabajo que asignaste a tus empleados cuando esté completo, asegúrate de que lo hicieron correctamente

Proporcionales cualquier retroalimentación necesaria para mejorar cuando manejen la tarea en adelante. Agradéceles por su gran esfuerzo y felicítalos por su trabajo, esto de seguro será muy valioso: los motivará y los animará a continuar.

Con estos simples consejos, podrás hacer de tu negocio una maquinaria productiva, valorando el esfuerzo y las capacidades de cada miembro de ella, mientras te permites a ti mismo enfocarte en otras labores.