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¡No seas esclavo de tu negocio! Con frecuencia  muchas personas confunden ser autónomos con ser impulsivos y poder hacer absolutamente lo que quieran. Ser autónomo te da mucha libertad, pero no significa que te de la libertad de hacer cualquier cosa que quisieras. Al final, si quisieras ir un mes a España o pasar una semana como voluntario en un santuario tus negocios muy probablemente fracasarán. 

En parte, se trata de una cuestión generacional. La mayoría de las personas que piensan en esto son de generaciones anteriores. En realidad, a las generaciones más viejas les gusta saber que todo se iría al infierno en sus negocios si no aparecieran. Por ello se convierten en esclavos de sus negocios. Así que se afanan y deciden que no podrían alejarse del trabajo ni por un segundo si no quieren fracasar.

¿Qué tipo de negocio te hace realmente libre?

Los millennials, así como la joven Generación Z, adoptan un enfoque diferente. Valoran su tiempo y su salud por encima de todo. Claro, siguen teniendo el impulso de hacer las cosas bien, pero no están dispuestos a matarse trabajando para ganar un dólar y no son esclavos de su negocio. Cuando piensan en construir un negocio, piensan en construir algo que no se desmorone se toman una semana, dos semanas o incluso un mes de descanso.

Para ellos, nada más atractivo que la idea de volver de la playa, de la montaña o de la selva y descubrir que su negocio funciona bien, generando flujo de caja y valor para sus clientes. Y de hecho, puede que pienses que esto es un concepto que han creado para desaparecer del trabajo, pero lo cierto es que los millennials están haciendo lo mismo que los empresarios inteligentes desde el principio, sin convertirse en esclavos.

¿O es que acaso el dueño de una gran transnacional sabe lo que pasa en cada una de sus sedes o fábricas?¿O el propietario de McDonald’s es el que se encarga de elaborar todos los pedidos para que lleguen a tiempo? Por supuesto que no. Ellos han creado sistemas y contratado empleados que se encargan de mantener la empresa funcionando, aún cuando ellos no están. Así, ni siquiera necesitan ir a trabajar todos los días. Siempre está la opción, siempre pueden mejorar algo, pero saben que si no lo hacen estará bien también. 

Conviértete un emprendedor inteligente

La verdad es que los emprendedores inteligentes siempre han construido negocios de los que podían salir porque esa es la única manera de escalar y expandirse. Sólo eres una persona, un simple ser humano. No puedes conjugar más de 24 horas en un día para trabajar y aportar valor, y tienes que dormir en algún momento,. Si lo haces te convertirías en un esclavo.

¿Qué tamaño habría alcanzado Tesla si cada parte del negocio dependiera del trabajo realizado personalmente por Elon Musk? Si él dijera: «¡Ninguno de ustedes sabe cómo construir un coche eléctrico correctamente!. Tengo que hacerlo todo yo mismo». Es aquí cuando los líderes ya han aprendido la importancia de delegar y se dan cuenta que necesitas dejar que tu negocio te supere para generar algún impacto.

¿Eres dueño de un negocio o esclavo de un trabajo?

Mucha gente cree que es dueña de un negocio, pero en realidad es dueña de un trabajo. Piensa en el chef que abre un restaurante y descubre que nadie puede hacer la sopa como ella si no la supervisa. Lo mismo ocurre con un diseñador, escritor o artesano. En estos casos su  trabajo es tan único que no puede contratar empleados y producir el mismo nivel de calidad.

Aunque no tengan que rendir cuentas a un jefe, estos «empresarios» son menos libres que sus homólogos asalariados en muchos aspectos. Por ello con frecuencia les es imposible no ser esclavos de su negocio. Imagina por un segundo que tienes un trabajo común y corriente, pero que no puedes tomarte jamás unas vacaciones porque si lo haces el negocio fracasaría. 

Realmente, cuando te tomas unas vacaciones y vuelves teniendo un trabajo con el que contar, es porque alguien construyó la empresa asegurándose de que tiene suficientes puntos de apoyo como para que tu puesto pueda tomarse unas vacaciones sin que todo se desmorone.

Los autónomos no tienen ese lujo. Si se van una semana, pierden el dinero de una semana. Esto se debe a que esencialmente son dueños de un trabajo, y es uno sin tiempo de vacaciones.

Cómo construir un «negocio de la libertad» para no ser un «esclavo»

No seas el único punto de contacto. ¡No seas esclavo de tu negocio! Nunca serás libre si tú y sólo tú puedes manejar las consultas de los clientes y la comunicación con ellos. Así que planifica con antelación una situación en la que otra persona se encargue de la mayor parte de la comunicación posible.

Puedes automatizar el proceso de captación de clientes mediante embudos web que atraigan a los clientes potenciales. De esta manera les animarías  a reservar una llamada contigo o a cerrar la venta en ese mismo momento. Si cierras tratos por teléfono o por chat, con el tiempo puedes contratar a alguien que siga un guion y lo haga por ti.

Al principio, puede ser tan sencillo como hacer que tu primer asistente actúe como recepcionista. Por ejemplo, respondiendo a las consultas por correo electrónico. Es posible que al principio se muestre reticente y que eleve casi todas las consultas a su atención. Con el tiempo, sin embargo, irá teniendo más confianza. Y de esto se trata, de poco a poco convertir tu negocio en una estructura con varios puntos de apoyo que puedan mantenerse incluso si decides irte de viaje por un mes.