¿Te agobia la timidez? Aprende a superar el miedo! A algunos se les da mejor defendernos a nosotros mismos y a nuestras creencias que a otros. Mientras que algunas personas se alteran con demasiada facilidad y hacen una montaña de un grano de arena, otras son todo lo contrario. Tienen tanto miedo al conflicto que siempre dejan que los demás se salgan con la suya.

Este enfoque puede ser muy perjudicial, sobre todo cuando estás encaminado a convertirte en el líder de tu propio futuro. Ceder siempre ante los demás afecta negativamente a tu autoestima y transmite a los demás el mensaje de que eres una persona complaciente que haría todo por verte feliz. Cuando esto ocurre, anima a los demás a seguir tratándote de forma irrespetuosa, si quieres vencer la timidez.

Aunque hay muchas formas de expresarse, la opción más saludable es ser asertivo. El enfoque asertivo consiste en expresar tus necesidades, preocupaciones y opiniones. Hay que hacerlo de forma abierta, honesta y directa, pero respetando a la otra persona.

Practica la asertividad con cosas pequeñas

Un buen primer paso es practicar tu asertividad en situaciones de menor tensión. Desde lo más simple como pedir una comida en un restaurante y devolverla en cuanto te des cuenta de que hay un error. El filete está demasiado crudo, o la bebida no tiene suficiente hielo.

Al final, esta clase de errores ocurren a menudo, pero puedes hacerlo saber de manera respetuosa y tranquila para que solucionen tu problema. Así, evitas caer en el miedo paralizante que puedes haber sentido en algún momento. Toma un tiempo, pero tarde o temprano lograrás acostumbrarte y entender que es necesario hablar por ti mismo.

Puede que esto sea un poco más complicado, pero practica el dar tu opinión más a menudo. Si alguien te pregunta qué película quieres ver o qué te apetece comer, díselo. No importa lo que te pregunten, da una respuesta directa. Evita decir cosas como “me da igual”, “no me importa” o “lo que tú prefieras”. Toma el poder y recuerda que tu opinión es válida siempre y cuando sea transmitida desde el respeto y la empatía.

También puedes probar el halagar a un desconocido. Haz un cumplido sincero a alguien que no conozcas. Si hay algo que te guste de la persona, desde sus zapatos hasta su manera de hablar, siempre puedes decirlo. A las personas les agrada cuando tienes algo bueno que decir de ellos, y al mismo tiempo, puedes trabajar en el miedo a ser rechazado que quizás sientas en muchas ocasiones.

Una vez que te sientas más cómodo siendo asertivo en situaciones de poca tensión, estarás listo para las grandes ligas. Esto es un proceso largo y que requiere de esfuerzo, pero verás que al final, ser asertivo puede abrirte muchas puertas e incluso mejorar la confianza en ti mismo.

Trata de recordar siempre lo importante que eres para superar la timidez

Si te cuesta defenderte a ti mismo, lo más probable es que se te dé muy bien complacer a los demás. Date a ti mismo el mismo trato que le darías a otras personas. Acomoda tus propias necesidades para variar.

Antes de sumergirte en una conversación con otra persona, imagina que consigues ser asertivo. Imagínate confiado, cómodo y asertivo, y consiguiendo lo que quieres en esa situación. Trata de incorporar más la palabra “yo” a tus conversaciones. Esto no significa ser egocéntrico, significa poco a poco acostumbrarte a que eres una persona valiosa con opiniones, pensamientos y sentimientos válidos.

Trata de hacerle saber a las personas la manera en que te sientes. Puedes decirles que quizás te hace sentir mal que lleguen tarde a su cita, porque sientes que no te respetan ni a ti a tu tiempo. Puedes sentar límites sobre la manera en que quieres que se refieran a ti o la manera en que no te gusta que te hablen. Poco a poco, y con pequeños detalles, puedes lograr cosas grandes.

A la hora de comunicar algo que no te gusta, intenta ofrecer una solución a esta conducta. Por ejemplo, si no te gusta que lleguen tarde a tus citas, puedes ofrecerle a la persona establecer un nuevo horario que le quede más cómodo para evitar inconvenientes en el futuro.

Por supuesto, no puedes hacer todo esto sin evaluar tu esfuerzo. Cuando tengas tiempo, examina cómo has actuado y comprueba si podrías ser más eficaz para conseguir lo que quieres o necesitas. Asegúrate de felicitarte por haber superado tu timidez, si has hablado o hecho algo que en otros momentos no te hubieras atrevido a hacer.

Defenderte puede ser un reto, pero merece la pena adquirir el hábito. Reforzarás tu autoestima y traerás más alegría a tu vida. Todos entrenamos a los demás para que nos traten, nos demos cuenta o no. Asegúrate de que los entrenas para que te traten como te mereces.

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