Nuestras creencias tienen un profundo impacto en nuestro comportamiento. Los comportamientos que mostramos durante un periodo prolongado determinan la calidad de nuestra vida.

Por ejemplo, si crees que sólo puedes realizar un trabajo manual, nunca intentarás nada más. Así que cambiar de verdad tu vida depende de cambiar tus creencias. Si tienes creencias limitantes, este proceso puede ayudarte a cambiarlas por creencias que te sirvan mejor.

Sustituir antiguas creencias por otras mejores

Para cambiar cualquier creencia que tengas, simplemente debes conseguir la respuesta a unas cuantas preguntas. La primera de ellas es, simplemente, cuál es la creencia que quieres cambiar. Tienes que ser capaz de verla para trabajar con ella eficazmente. Así que escríbela. Por muy simple que sea. Un ejemplo de una creencia limitante que podrías tener es: “Nunca tendré mucho dinero”.

¿Qué te han costado tus creencias?

Haz una lista de todas las formas en que esta creencia ha impactado negativamente en tu vida. Piénsalo bien, porque ayuda a tener tanta munición negativa como puedas para deshacerte de esa vieja creencia. Dedica todo el tiempo que sea necesario, no importa si te toma un par de días conseguir una lista completa.

Ahora, por el otro lado, deberías evaluar también las cosas positivas que ha traído esa creencia a tu vida. Quizá creer que nunca podrás ser rico te ha permitido evitar correr riesgos. O es posible que te haya permitido trabajar en una profesión que te resulta fácil. Puede que sea difícil averiguar cuáles son las ventajas, pero están ahí.

Una vez que hayas hecho esto, deberás pensar en la creencia que quieres usar para reemplazar la anterior. Por ejemplo, para esta misma creencia, un reemplazo positivo puede ser la creencia de que puedes ganar cualquier cantidad de dinero que te propongas. Piensa bien y desarrolla una nueva creencia que te sirva en el futuro.

Evalúa todos los detalles del cambio de creencia

¿En qué es mejor la nueva creencia que la anterior? Elabora una lista cargada de emociones sobre cómo la nueva creencia repercutirá en tu vida para mejor. Piensa en cómo te sentirías. ¿En qué te convertirías? ¿Cómo cambiaría tu estilo de vida? ¿Ayudaría a otras personas de tu entorno?

Por supuesto, es necesario que pienses en las maneras que puedes aplicar esa nueva creencia en tu día a día, empezando hoy mismo. Quizás no es el momento de diseñar la mansión que comprarás con todo el dinero que ganarás, pero si de hacer un plan para empezar a materializar este objetivo.

Toma acción

Piensa en lo que podrías hacer ahora mismo. Llevar un registro de tus finanzas, planificar tus gastos, conseguir un nuevo empleo, o invertir el dinero que ya tienes. Cualquier cambio encaminado en esta dirección es un primer paso que puede ayudarte a lograr cosas magníficas.

Con esto, empezarás a vivir tu nueva creencia. Puede que no sea fácil al principio, pero tomarse el tiempo necesario para llevar a cabo los pasos anteriores lo hará más fácil. Cada día intenta comportarte como si tuvieras la nueva creencia. ¿Qué ropa te pondrías? ¿Cómo hablarías? ¿Cambiaría tu percepción del mundo? ¿Tomarías una decisión diferente? ¿Cómo reaccionarías ante las buenas noticias? ¿Y ante las malas noticias?

Mientras que nuestros comportamientos determinan la calidad de nuestras vidas, nuestras creencias determinan en gran medida nuestros comportamientos. Las creencias son realmente el núcleo de todo lo que haces y te conviertes.

Es cierto que las creencias pueden ser difíciles de cambiar, ya que con frecuencia se desarrollan a una edad temprana, por lo que es posible que hayas vivido de acuerdo con tus creencias limitantes durante mucho tiempo. Sin embargo, con diligencia y atención, pueden modificarse. Puede que ahorita no lo veas así, pero realmente, debes comprender que cambiar tus creencias puede cambiar tu vida.

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