En muchas ocasiones, la culpa se convierte en un sentimiento que nos paraliza y no nos deja seguir adelante con nuestras vidas. No importa si crees que te mereces la culpa que sientes, como si no lo sientes, al final tener esta carga es algo que te hace daño, no es saludable aferrarse a algo que solo te oprime por dentro.

La culpa suele aflorar cuando te niegas a aceptar el hecho de que todos los miembros de la familia humana cometen errores y todos tenemos que afrontar ciertos fracasos. Pero, aun así, debemos entender que la culpa no siempre es mala. Puede llegar a ser una especie de empujón para motivarnos a corregir algo en nuestras vidas que quizás ya no funciona.

Esta es la única manera en que la culpa puede considerarse como un sentimiento que finalmente nos llevará a estar en paz con nosotros mismos. Sin embargo, en algunos casos habrá una culpa no resuelta al acecho. En este caso, la emoción puede consumirte y será que buscar formas de encontrar la paz interior. Una vez que aprendas a liberar adecuadamente estas emociones dañinas, sentirás que te has quitado un enorme peso de encima.

¿Por qué surge el sentimiento?

Cuando quieras liberarte de la culpa, primero tienes que identificar la razón por la que te sientes así. En general, muchos de los sentimientos de culpa surgen porque no te sientes aceptado por los demás, o sientes que el hecho de que tus pensamientos sean distintos a los de los demás significa que son erróneos.

También puede ser que te sientas responsable de algo malo que te ha ocurrido a ti o a otra persona; u obligado a hacer algo por alguien por razones equivocadas. Otra razón puede ser la carga de nunca haber hecho algo por alguien, o haber hecho algo que hoy en día no está alineado con quienes somos, y sabemos que puede haber tenido consecuencias que te desagradan.

¿Cómo resolver el sentimiento de culpa?

Una vez que hayas identificado las razones por las que te sientes culpable, es el momento de aceptar la situación. Si sigues girando en un ciclo de culpabilidad, esto no ayudará a nadie, y menos a ti. Uno de los primeros consejos que podemos darte para superar la culpabilidad es dejar el pasado donde está.

Si has hecho algo malo, debes darte cuenta de que no puedes cambiar el pasado. Haz lo que puedas para enmendar la situación, aprende de ella y sigue adelante. Eso es todo lo que puedes hacer. Ahora, si puedes solucionar el problema, deberías hacer todo lo que esté en tus manos para solucionarlo cuanto antes.

Es importante que intentes no ser tan duro contigo mismo. Puede que sea más fácil decirlo que hacerlo, pero tienes que ajustar tus expectativas para que sean más realistas. Si realmente has dado lo mejor de ti a la situación y no hay nada más que puedas hacer, ¡date un respiro!

 

También te puede ayudar el hablar con otras personas sobre tu problema. Quizás un amigo de confianza haya pasado por una situación similar. Si es así, puedes preguntarle cómo manejó la situación y cómo puedes mejorar las cosas. Además, es importante que te perdones a ti mismo. Está en nuestra naturaleza humana cometer errores. Al fin y al cabo, nadie es perfecto. Haz un esfuerzo consciente para perdonarte a ti mismo y tu culpa se liberará.

Hay muchas personas que pueden intentar hundirte y hacerte sentir innecesariamente culpable. Algunas de estas personas pueden incluso estar cerca de ti. Toma la decisión consciente de no permitir este tipo de comportamiento. Esfuérzate por tener la confianza y la conciencia necesarias para evitar que los demás te impongan sentimientos de culpa. Es una decisión que puedes tomar.

 

 

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