En ocasiones, sientes que las cosas con tu empresa no están funcionando, y es allí cuando muchas personas recurren al rebranding. Establecer quién eres como empresa, refrescar tu imagen, o incluso cambiar la manera en la que te presentas al mundo, pueden ser las soluciones perfectas para tu problema.

Sin embargo, estas etapas de transición pueden llegar a ser complicadas. Esto es un poco equivalente a cortarse el cabello luego de una ruptura amorosa para reinventarte. Sin embargo, hay algunos trucos que te pueden ayudar a hacer de un proceso tan complejo como el rebranding, algo sencillo y llevadero.

Primero debes definir tu identidad

Una buena marca comunica muchas cosas en muchos niveles. Mucho antes de realizar cualquier diseño, es importante que determines cuál es el mensaje que quieres comunicar sobre tu empresa o producto. En algún momento será necesario que contrates a un diseñador especialista, por lo cual deberás tener en cuenta las respuestas a ciertas interrogantes.

Lo que hace tu empresa, tu mercado objetivo, los valores que te identifican, las razones por las cuales crees que tu público sigue ahí contigo, e incluso algunas cosas más abstractas, que puedes responder imaginando que tu empresa es una persona a la cual puedes describir, son algunas de las preguntas que puedes tomar en cuenta a la hora de establecer tu identidad de marca.

Al igual que el cambio de imagen después de una ruptura, la renovación de la marca se encarga de establecer un cambio para demostrar lo que te hace único. Siempre es importante echarle a tu empresa un vistazo más profundo que te permita diferenciar lo que habías hecho anteriormente con lo que quieres hacer ahora.

Por supuesto, también debes evaluar el mercado al que te enfrentas: tus principales competidores y lo que hace que los clientes los prefieran a ellos, y establecer también las cosas que nunca harías, dirías o querrías para tu empresa. Esto te ayudará a delimitar un campo en el cual moverte para proceder a hacer el rebranding.

Debes contar con las personas adecuadas

La creación de una marca es un proceso muy colaborativo, así que pensar que puedes hacerlo solo es casi una locura. Desde el inicio, este proyecto debe contar con la participación de al menos tres miembros que compartan ideas y debatan sobre la mejor opción a seguir. Cuando tu equipo es demasiado pequeño, es posible que se pierda la dirección, sin embargo, si tienes demasiadas personas en tu equipo, probablemente te ahogues en un mar de comentarios y no llegues nunca a una conclusión. Por eso, el equipo ideal cuenta con entre tres y cinco miembros proactivos.

Es importante que cada uno de los miembros de tu equipo conozca a profundidad la empresa, el mercado en el que compiten, y quizás incluso sería útil que tengan conocimientos de diseño. También debes estar consciente de quién es la mejor persona para tomar las decisiones correspondientes.

Claro, el rebranding afecta a toda la empresa, así que probablemente quieras pensar en una manera de involucrar a más gente, para así mejorar la aceptación del resultado final. Esto puedes lograrlo, quizás, con una encuesta opcional, o una fiesta de presentación cuando lances la nueva marca. Es importante tener esto claro lo más pronto posible.

Es importante encontrar a los expertos

Contratar a expertos en estrategia y diseño para que te ayuden en un proyecto de marca puede ser una tarea ardua. En ocasiones, puede ser difícil saber que estás escogiendo al equipo adecuado, pero hay varios consejos que te pueden ayudar.

En primer lugar, deberías preguntarles sobre el proceso que siguen para crear una marca, y ellos deberían responderte con una serie de pasos claramente definidos. Lo ideal es que cuentes con alguien que esté dispuesto a mostrarte distintas opciones, es muy difícil que alguien de en el clavo con el primer diseño, y no deberías confiar en alguien que te ofrece esto.

Asegúrate de que la persona a la que estás contratando tiene la experiencia no solo para hacer el trabajo sino para rebatir con fundamento y criterio cualquier idea que tengas. Debes saber que puedes confiar en él y que se encargará de hacer de tu diseño algo armonioso y acorde con tu marca, sin importar si es exactamente lo que pensaste al principio. En este caso, debes dejar que él se haga cargo, en lugar de buscar alguien complaciente de cada idea que le plantees.

Por último, deberías tomar en cuenta el portafolio de la persona o agencia que estás contratando, si todos los proyectos parecen iguales, deberías huir de ahí. Puede que se muestre una misma tendencia de diseño, pero una tipografía o un color repetido en todos los diseños puede ser una señal de alarma. Al final, lo importante es que estés conforme con el trabajo y que puedas darle una nueva vida a tu negocio de la mejor manera.

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