Dirigir un negocio propio puede ser enormemente gratificante, sin embargo, para muchas personas tener la responsabilidad completa y exclusiva del fracaso o del éxito de una empresa puede ser difícil de manejar. En muchos casos, los dueños de empresas buscan dedicarse al cien por ciento a su empresa. Como podrás imaginarte, esto trae consecuencias gravísimas: se descuidan a sí mismos para atender a su negocio.

Si bien esta dedicación a los negocios a tiempo completo puede ser tentadora, es importante cuidar de tu salud mental. Como dueño o jefe de una empresa pequeña, es posible que te enfrentes a una serie de desafíos únicos que pueden afectar tu salud mental y a la salud mental de tus empleados.

Enfrenta tus retos sabiamente

Algunos de estos retos pueden llegar a incluir trabajar intensamente durante largas jornadas. Tus razones pueden ser satisfacer las necesidades de tu negocio, emprender nuevas actividades o incluso contestar correos y llamadas fuera de horario. Esto puede hacer que te sientas un poco aislado. El hecho de no tener con quién compartir las preocupaciones, las responsabilidades y las exigencias de llevar un negocio puede ser agotador.

En el caso de las empresas pequeñas, el flujo de caja y los asuntos financieros pueden ser un constante dolor de cabeza, sobre todo cuando es necesario atender reglamentos y demandas administrativas que surgen. También se puede sentir una presión por las responsabilidades que se asumen sobre el bienestar de las personas que forman parte de la empresa y que son un factor determinante para lograr el éxito.

Una respuesta típica a las presiones y demandas de los negocios y la vida, son el estrés y el agotamiento. El estrés relacionado con el trabajo se produce cuando las demandas de la gestión de tu negocio, tus responsabilidades y cargas son mayores que la capacidad que se tiene para manejarlas. Aunque el estrés es diferente a la ansiedad o la depresión, el estrés excesivo o a largo plazo puede aumentar el riesgo de desarrollar graves problemas que pueden jugar una mala pasada a tu salud mental.

Atiende las señales

Muchas personas están tan inmersas en su trabajo que no se dan cuenta de algunos signos o cambios en su comportamiento, pensamientos o sentimientos que pueden indicar que está luchando con su salud mental. Incluso, sucede en muchas ocasiones, que la propia persona no se da cuenta hasta que un miembro de la familia, un amigo, un socio o incluso un empleado le hace notar lo estresado que está.

Algunos de los primeros signos de advertencia a los que debe estarse atento son la dificultad para concentrarse en las tareas, así como el cansancio o la fatiga. En algunos casos, la parte emocional es más notoria, siendo que el enfado, la tristeza o la frustración salen a flote más rápido que de costumbre. Si encuentras difícil tomar decisiones o intentas evitar las situaciones sociales, debería considerar la existencia de un estrés laboral que puede afectar tu desempeño.

Sin duda alguna, una vez que se toman en cuenta todos los factores y se determina si se está estresado, deprimido o ansioso, se pueden hacer grandes cambios. Es importante recordar siempre que, aunque la empresa es importante, tú y tu salud mental van primero, y es necesario encontrar un equilibrio entre tus obligaciones y tu bienestar.

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